Por fin tenemos material fresco. Tras la primera inmersión de tanteo tras unos añitos en dique seco esta vez tocaba sacarle el polvo a la cámara.
El madrugón lo compensaba con creces la mañana soleada y el mar en relativa calma.
El destino, el cabo Torres. Ya había buceado antes allí y esperaba que hubiera aumentado la vida desde la última vez y se hubiera retirado el sedimento procedente de las obras del puertón.
Salimos desde Candás y en pocos minutos fondeamos bajo el faro del cabo, observados por una gran cantidad de gaviotas y demás paxarinos...
Un poco de mar de fondo, una visibilidad aceptable y una buena temperatura de fondo para disfrutar de una buena jornada de buceo con la gente de Speedywater.












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